Vivimos en una época donde la inmediatez se ha convertido en norma. Ante cualquier duda o inquietud, recurrimos a plataformas como ChatGPT en busca de respuestas rápidas, soluciones inmediatas, consejos instantáneos.
Esta tendencia refleja lo que podríamos llamar la cultura del consejo inmediato, donde la prisa por entendernos y resolver nuestro malestar reemplaza, en muchos casos, el proceso reflexivo y acompañado que caracteriza la terapia en una consulta de psicología online en Barcelona.
La prisa por entendernos en un clic
El acceso a información y orientación en tiempo real tiene ventajas evidentes: aumenta la disponibilidad, la eficiencia y la posibilidad de explorar ideas y perspectivas desde cualquier lugar.

Pero, si lo comparamos con el ritmo pausado de un proceso de psicología online que necesita tiempo y escucha real, se hace visible que la velocidad también introduce riesgos cuando se trata de nuestra vida interior.
En un proceso terapéutico, entendernos no es un acto lineal ni inmediato. Requiere tiempo, repetición, reflexión y, sobre todo, acompañamiento. El deseo, la angustia y la falta que habitan en nuestra subjetividad no se resuelven con un consejo instantáneo. Lacan subraya que el sujeto habla, pero siempre queda un resto, un vacío que no se traduce en respuestas rápidas: la comprensión profunda exige tolerancia a la espera y a la incertidumbre, como desarrollamos también en el artículo sobre qué lugar queda para el inconsciente en tiempos de algoritmos.
Cuando recurrimos a ChatGPT en busca de soluciones inmediatas, a menudo lo que buscamos es aliviar la tensión del malestar sin habitarlo plenamente. La plataforma ofrece respuestas coherentes y estructuradas, pero no puede sostener el proceso reflexivo que permite que la experiencia del sujeto emerja y se transforme, algo que analizamos con más detalle en La máquina nos habla: qué escucha cuando la escuchamos.
Consejos rápidos vs proceso terapéutico
Un consejo inmediato puede ser útil como orientación práctica, pero tiene límites claros en el terreno de la subjetividad. Frente a la lógica del “haz esto y te sentirás mejor”, la labor de un proceso de ayuda psicológica online sostenido en el tiempo es acompañar a la persona a poner en palabras lo que le ocurre y a elaborar su propia respuesta.
- No reemplaza la reflexión profunda: la terapia invita a explorar causas, deseos, resistencias y conflictos internos, mientras que un consejo rápido ofrece resolución externa.
- Riesgo de soluciones superficiales: la búsqueda de soluciones instantáneas puede generar una ilusión de entendimiento que no se traduce en cambios significativos.
- Falsa sensación de control: recibir respuestas inmediatas puede dar la impresión de que comprendemos nuestra vida, cuando en realidad solo hemos accedido a información externa.
Lacan nos recuerda que la función del analista no es dar respuestas, sino sostener la pregunta y acompañar al sujeto en la exploración de lo que no se dice. Un consejo inmediato ofrece cierre donde debería existir apertura; en cambio, un proceso de terapia en línea que no se limita a dar recetas deja espacio a que aparezca algo nuevo en la palabra de quien consulta.
Efectos del “dime qué hacer” en la subjetividad
La cultura del consejo inmediato, potenciada por chatbots, tiene efectos sutiles pero significativos sobre nuestra subjetividad: nos acostumbra a esperar soluciones externas y a desconfiar de nuestra propia capacidad para elaborar lo que nos pasa, en lugar de emprender un trabajo de autoestima y confianza construido desde dentro.
- Reducción de la tolerancia a la espera: acostumbrarse a respuestas rápidas disminuye nuestra capacidad de habitar la incertidumbre.
- Dependencia de soluciones externas: buscamos que otros —incluidas las IA— nos indiquen el camino, en lugar de confiar en nuestro propio proceso de descubrimiento.
- Privación del trabajo psíquico: el pensamiento, la introspección y el análisis requieren esfuerzo; un consejo inmediato lo suple superficialmente, pero no lo realiza.

En este sentido, ChatGPT refleja y refuerza la tendencia social a buscar respuestas rápidas como sustituto de la experiencia subjetiva. Puede acompañar, sugerir o informar, pero no sostiene el espacio donde la pregunta y la reflexión producen cambio interno, algo que tratamos con frecuencia en nuestro blog de psicología.
La cultura del consejo inmediato y la autoayuda online
La proliferación de recursos de autoayuda en línea —foros, aplicaciones, vídeos, podcasts— está estrechamente vinculada a esta cultura del “dime qué hacer”. Ofrecen estrategias, ejercicios y consejos para entendernos y “mejorar” rápido, pero rara vez se detienen en la singularidad de cada historia, como sí ocurre cuando uno se plantea los motivos para elegir una consulta online orientada al caso por caso.
El proceso terapéutico, por contraste, invita a sostener la pregunta, tolerar la incomodidad y confrontar la incertidumbre de no tener respuestas inmediatas. En lugar de recetarios universales, propone un espacio de psicólogos online para personas adultas que quieren pensar su propia historia y no solo aplicar consejos generales.

La IA y los límites frente al malestar subjetivo
La IA es útil para muchas cosas: buscar información, ordenar un texto, resolver dudas prácticas, afinar una idea. En algunos contextos incluso se presenta como una especie de psicólogo virtual capaz de conversar a cualquier hora, pero conviene no confundir esa disponibilidad con un auténtico espacio terapéutico.
Sin embargo, no es un lugar donde desplegar la propia intimidad ni donde un sujeto pueda preguntarse por el origen de su malestar. No está hecha para sostener la ambivalencia, la contradicción ni la fragilidad que aparecen cuando alguien habla de lo que realmente le duele.
No puede escuchar lo que se quiebra en una frase, lo que no se dice, lo que retorna en un síntoma. Esta limitación se hace evidente en preguntas como si una IA puede comprender el sufrimiento humano, donde vemos claramente que el dolor psíquico excede lo que cualquier algoritmo puede calcular.
ChatGPT sirve para trabajar con palabras, no para descifrar aquello que duele detrás de ellas. Puede ordenar el discurso, pero no habitar la posición de quien escucha con responsabilidad clínica.
La poesía de la reflexión lenta
La prisa por entendernos es, en cierto modo, una negación del deseo que habita en cada pregunta. Lacan nos recuerda que el sujeto no se encuentra en la respuesta inmediata, sino en la tensión entre lo que pregunta y lo que aún no puede articular. La reflexión lenta, acompañada de silencio, de escucha y de repetición, permite que la palabra surja con sentido y que la transformación ocurra.
ChatGPT y otros recursos digitales pueden ser muy útiles, pero no pueden habitar esa dimensión poética y subjetiva. La tecnología acelera, organiza y estructura, pero no sostiene la experiencia del malestar ni la articulación del deseo que solo ocurre en una reflexión acompañada por otro ser humano.
Reflexión final
“ChatGPT y la cultura del consejo inmediato” nos invita a cuestionar cómo usamos la tecnología para entendernos. La prisa por respuestas rápidas puede aliviar momentáneamente la inquietud, pero no sustituye el proceso reflexivo que permite habitar el malestar y transformar la subjetividad.
La IA sirve para hacer un trabajo: buscar información, estructurar ideas, ordenar referencias. Pero no sirve para saber por qué me duele lo que me duele; esa es la dimensión de lo humano, del deseo, del conflicto y de la reflexión acompañada.
La invitación es clara: utilizar la tecnología de manera consciente, reconocer la diferencia entre información y transformación, y permitirnos habitar la pregunta con paciencia, con silencio y con la presencia de un acompañamiento humano cuando sea necesario. Solo así podemos equilibrar la eficiencia digital con la riqueza de nuestro mundo subjetivo.